Ruta02

Una respuesta a «Ruta02»

  1. Este árbol procedente de la zona oriental de Méjico, se le conoce con varios nombres muy didácticos que hacen referencia a la forma de la base de su tronco (Pata de Elefante), y también a la forma que adoptan sus hojas cuando se agrupan en los extremos de las ramas (Cola de Pony). El vallado perimetral se ha instalado por la U.M.H. como medida de protección, ya que algunos árboles singulares necesitan estas medidas de control frente a un excesivo pisoteo del terreno circundante, y otros impactos negativos. En este sentido, algo similar se debería haber hecho con uno de los árboles singulares catalogados y protegidos en Elche por la Consellería Valenciana de Medio Ambiente, como es un olmo centenario ubicado en la pedanía ilicitana de El Derramador, frente a la ermita de San Isidro Labrador, donde se celebran anualmente las fiestas de esta partida rural. Los olmos centenarios están desapareciendo en toda España por varias plagas y enfermedades, y aquí tenemos un magnífico y vigoroso ejemplar junto a una antigua acequia de riego, pero los propios vecinos de la pedanía que tanto aprecian este árbol emblemático por su tradición cultural, han consentido que se asfalte recientemente toda la superficie que ocupan sus raíces e incluso se está estrangulando el mismo tronco con el asfalto encima de su corteza, sin respetar ni siquiera un alcorque perimetral. Así se favorece que se pueda secar en un futuro próximo y ya no haga sombra a nadie en las celebraciones en torno a la Ermita, y luego vendrán los lamentos de las generaciones futuras que vean las antiguas fotos de sus padres disfrutando de las tradiciones populares, como sucedió con el centenario pino piñonero del barrio de San Antón. Sin embargo, en el caso del célebre pino de la pedanía de Las Bayas, se hizo una excelente actuación municipal de apuntalamiento de su característico tronco curvado. Pero en el caso de este olmo, ni la Consellería ni el Ayuntamiento han exigido el cumplimiento de la Ley valenciana de Patrimonio Arbóreo, que precisamente para proteger las raíces no permite realizar obras subterráneas ni superficiales debajo de la copa de los árboles protegidos en el Catálogo Valenciano, ni tampoco a una distancia que se establece por los técnicos como mínimo en 10 metros y máximo 30 metros desde el final del perímetro de su copa, según la especie y características de cada ejemplar.

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