El andalusí que probablemente contribuyó a traer los álamos del Eúfrates, a Elche y Abanilla = MUHAMMAD AL-SHAFRA

Muhammad Al-Shaffra, nació en Crevillente hacia 1270, hijo de un célebre médico-herbolario que se dedicaba a la curación y tratamiento empírico por medio de las plantas, estando muy vinculado a la antigua ciudad de Elche donde aún actualmente se conserva su nombre en el callejero oficial del municipio ilicitano. Médico y cirujano, estudió como científico en Valencia, y falleció en Granada debido al avance de la reconquista cristiana, que le hizo trasladarse en varias ocasiones. Respecto a la hipótesis de su relación con la plantación de “Álamos del Eúfrates” en Elche, y posteriormente en Abanilla, se trata de una mera posibilidad, en paralelo a la teoría avalada por varios prestigiosos botánicos de relevancia actual que resumo a continuación gracias a su amable exposición =

Yo veo más factible como hipótesis que la introducción sea de época andalusí, teniendo en cuenta que otras muchas especies nativas de los dominios de la cultura musulmana medieval fueron introducidas con muy alta probabilidad entre los siglos VIII y XV, y sobre todo a partir del s.X. El hecho de que la parte aérea de la planta viva poco tiempo, quizás no más de 1 o 2 siglos, no es argumento suficiente al hablar de especies rizomatosas, cuyas raíces perviven en el suelo (y se transforman en éste, muriendo unas partes y naciendo otras) durante siglos. De la utilidad de la planta habría que tener en cuenta que es una especie con amplios usos medicinales en su zona de origen (como lo son aquí tradicionalmente los chopos y álamos).

La riqueza de las obras botánicas andalusíes es extraordinaria, pero la historia de España que nos han enseñado corre un tupido velo sobre la influencia que los casi 800 años de una cultura tan notable, muy superior a la que se desarrolló en el bando cristiano del territorio ibérico, llegó a ejercer.

Se sabe que hubo incluso jardines botánicos de aclimatación dispersos por todo el territorio andalusí, para importar cientos de especies de los dominios arabigo-andalusíes que se extendían desde Portugal hasta Pakistán, e iniciar así su cultivo en la P.Ibérica, como ocurrió con muchas de las plantas que ahora forman parte de nuestra cultura, desde la caña de azúcar a las especies tintoreras, cítricos, etc. En este sentido, casi todas las ciudades importantes (y Elche lo fue) tenían sus jardines botánicos que surtían a farmacéuticos y médicos. Por otra parte, a menudo las clases sociales más adineradas se empeñaron en importar especies de las tierras originales del imperio (el de los Omeyas iraquíes, al que pertenecía la saga de los califas cordobeses), por pura apetencia personal, ya sea por el mero hecho de recordar a sus antepasados porque tenían alguna relación con la historia de sus familias; o bien por su valor estético/ornamental (precisamente la especie Populus euphratica es conocida por ese aspecto en su zona de origen, tanto por el llamativo color de las flores femeninas como por el color que adopta el follaje otoñal).

Pero desgraciadamente, el ritmo de traducción de abundantes tratados andalusíes de agricultura, farmacopea, etc. es aún muy limitado, y se calcula que puede haber cientos de libros pendientes de analizarse y traducirse a lenguas occidentales, residentes en colecciones de incunables (sobre todo en los países a los que se trasladaron sus tesoros culturales ante la destrucción masiva que provocaba aquí la conquista cristiana). En definitiva, desde Marruecos hasta Bagdad, hay sin duda abundantes obras escritas en las tierras ahora españolas de la P.Ibérica, y por supuesto tampoco a nadie se le ocurrirá traducirlas al castellano allí. A saber en cuántas de ellas puede hablarse de intentos de cultivo del Populus euphratica.

Fueron muchos centenares los expertos enviados a estudiar al actual Irak, la tierra bañada por el Tigris y el Eúfrates, y no pocos volvieron con auténticos bancos de germoplasma vegetal para el califato cordobés. Difícil sería resistirse a traer semillas de Populus euphratica, una especie que como la mayoría de salicáceas (Populus, Salix) tiene virtudes febrífugas y diuréticas, entre otras.

En fin, que casi me resulta más sencillo pensar que la especie incluso pudo introducirse de modo más extensivo en la P.Ibérica, pero que al final sobrevivió solamente en algunos sitios donde, por unas u otras razones -ya fuera para la especie o para individuos concretos que luego sobrevivieron clonalmente-, encontraron condiciones favorables. Ahora bien, por supuesto caben posibilidades diferentes, como que se introdujera y cultivara durante siglos, a continuación se extinguiera, y que luego se reintrodujera de modo más reciente. Es más, no podemos desdeñar que incluso fuera introducida por los fenicios, entre cuyos dominios estaban las cuencas altas del Eúfrates.

Y es que, en definitiva, el ilustrado botánico valenciano del siglo XVIII, Antonio José Cavanilles, pasó por sitios en su recorrido en los que le pasaron desapercibidas varias especies como probablemente sucedió con los mal denominados popularmente como “chopos ilicitanos” (error de identificación por parte de un botánico francés posteriormente a principios del siglo XX), entre otras cosas porque huía de zonas húmedas como de la peste, toda vez que a él se deben grandes avances en el conocimiento de la malaria y fue de los primeros que estudió su comportamiento a nivel mundial. Por otro lado, en el itinerario seguido por Cavanilles aunque se sabe que una de las ubicaciones visitadas fue precisamente este paraje del “Agua Dulce y Salada”, no solía parar en ningún sitio muchos días y sus estancias eran muy fugaces.

En cualquier caso, es fácil que sí que viera los “Populus euphratica” pero no les prestara atención. También habría que considerar las fechas de sus viajes, pues a menudo se ha indicado que no observó tal o cual árbol caducifolio en un sitio dado, y resulta que sí pasó por allí pero en invierno. La interpretación más habitual es que toda la hilera de chopos son realmente un único clon, femenino por más señas. Probablemente la mayoría ni siquiera fue plantado sino que se extendió directamente por vía rizomatosa, lo que para alcanzar la longitud de la hilera de estos ejemplares pudo durar muchos siglos. Por otro lado, el estado de agotamiento vegetativo del clon es muy marcado, y siempre ha sido muy difícil propagarlo de esqueje, lo que por el contrario no debería ocurrir en ejemplares jóvenes e incluso de pocos siglos. Desde luego si el único argumento que se aduce para descartar su presencia desde hace siglos es que no los viera Cavanilles, es una razón muy pobre. Mientras no haya argumentos potentes en contra, lo lógico es pensar que se plantaron hace muchos más siglos.

Dedicado a los estudiantes de la asignatura Derecho Ambiental, en cualquier facultad universitaria de Españistán

 

Me llamo Federico Moroder, exfuncionario de escala superior autonómica de Medio Ambiente. Te escribo ahora que tengo un rato libre, tras sucesivas y a menudo infructuosas reuniones burocráticas. En relación con la siega silvestre de CANTAUESSO (“Thymus moroderi”), debo informarte de que por desgracia la recogida individual de pequeñas cantidades de hierbas o pequeñas matas para autoconsumo no se considera un “aprovechamiento forestal”, aunque al rebujo de la mal llamada tradición recuperada también habrá quien coja más de lo que necesita. Genéricamente el aprovechamiento forestal ha de ser o bien con finalidad comercial, o bien una recolección individual masiva. Otra cosa es la suma de muchos miles de recolecciones individuales, y que encima se haya fomentado, bajo la pasividad de la Administración forestal. Tengo compañeros que escribieron un artículo denunciando este tema hace bastantes años, y les costó una buena reprimenda en la Consellería. Era políticamente incorrecto, porque contradecía la política municipal de Elche, gran bastión socialista, cuando gobernaba Lerma en la Generalitat. Qué tendría que ver una cosa con la otra, gobierne quien gobierne siempre han hecho igual! En fin, aquí se puede tocar cualquier cosa menos lo festivo, lo culinario y el fútbol. Y si el destrozo colectivo del territorio se convierte en fiesta, ya, sin comentarios.

Un saco entero no se puede considerar autoconsumo, obviamente. Por otra parte, los Ayuntamientos de más de 25.000 habitantes tienen competencias ambientales, y en ejercicio de varias legislaciones podrían ayudar mucho a frenar esas prácticas, como por ejemplo sucede con la vigilancia de parte de la Albufera de Valencia por parte de la Policía Local.

Asegurarse la disponibilidad de materia prima por parte de los sectores industriales implicados, es mucho más sencillo que sugerir al ingenuo concejal de turno de Medio Ambiente una repoblación silvestre en el monte municipal, pues basta con cultivar la planta ya que se obtiene mucha más biomasa. Pero donde esté la posibilidad de pagar a un furtivo que se la juega por su cuenta, es mucho más interesante económicamente porque no hay que pagar Seguridad Social, desaparecen los costes de cultivo, etc. No hay color, no es comparable. Lamentable.

Quizás algún compañero tenga que intervenir profesionalmente más adelante, pero desgraciadamente nuestros superiores les exigen ahora mantenerse a un lado en los pronunciamientos públicos. Hace bastante tiempo, un compañero realizó algo parecido aunque con medios más primitivos, decantándose contra unos furtivos habituales en un escrito publicado en un periódico. Meses después, cuando por fin fueron denunciados y se creía que tras muchos años detrás de aquella gentuza, iban a dar con los huesos en la cárcel, se solicitó un informe pericial y el Juez falló a favor de los delincuentes. Todo se echó a perder. La razón fue que recusaron todo el procedimiento por haberlos acusado públicamente previamente. Con ese desacierto procesal, se echó a perder el esfuerzo de muchas personas durante muchos meses. Éste puede ser un caso similar en el futuro, quién sabe.

Hay otros  medios, por supuesto. Quizás con tiempo y buenos argumentos, por medio de un artículo divulgado en alguna buena revista técnica o algo similar, a suscribir por investigadores de Universidades, pues para estos temas los Jueces y Fiscales consideran a los técnicos de la Administración como si fueran basura. La única palabra sacrosanta que les vale es la de las Universidades, pues es como si pudieran vestir de Ciencia a sus sentencias. En este sentido, parece ser que se han ido sumando voluntades de varios botánicos consagrados.

Sobre las más o menos conocidas áreas habituales de siega de este endemismo, se trata de una cuestión que debe ser supervisada por los Agentes Medioambientales, que son los únicos autorizados en la Consellería para interponer las denuncias. Se necesitan pruebas, grabaciones de la gente cortando la planta o cogiéndolos “in-fraganti”. Sería importante realizar alguna fotografía con la cámara o con el teléfono móvil. En el segundo caso, lo óptimo es que el móvil tenga el GPS activado, porque luego no vale como prueba si el archivo no lleva impreso en sus propiedades_EXIF, las coordenadas geográficas y la fecha. De lo contrario, como siempre, tumban las denuncias e incluso aperciben judicialmente o por vía interna a dichos agentes, por haber interpuesto denuncias insuficientemente fundamentadas. Mientras tanto, lo que pueden hacer, es intensificar la vigilancia en estos lugares, cosa que la verdad es que tampoco hacen.

Por otra parte, los Agentes Medioambientales no están autorizados a realizar inspecciones en las sociedades industriales que adquieren la materia prima. Sólo pueden hacerlo por sus competencias, las Consellerías de Comercio y de Industria, y en este último caso con dudas. Asimismo, se podría considerar la vía de que lo que está sucediendo es furtivismo, lo cual no es una conducta dependiente de la Administración, sino un delito penado con cárcel y por lo tanto dichas inspecciones en campo o en empresas corresponden a la Guardia Civil, Policía Nacional, y Policía Local. Y es que aunque los Agentes Medioambientales pueden interponer denuncias a pie de campo, posteriormente los Jueces suelen tumbarlas casi todas y se fían solamente del SEPRONA.

En definitiva, el furtivismo está calificado como un tipo de robo, y la parte medioambiental no les importa a los Jueces, aunque suelen solicitar a la Consellería de Medio Ambiente sus correspondientes informes de tasación de daños. En cualquier caso al furtivo no se le denuncia sin más, sino que lo habitual es denunciarlo, leerle sus derechos, y a continuación llevárselo esposado al calabozo. Luego, el Juez de guardia decide si se queda preso, aunque lo habitual es que si no ha ofrecido resistencia al SEPRONA o al correspondiente cuerpo de Policía, se le deja en libertad. Por eso es tan importante acusar con pruebas irrefutables.

En el caso de los comercios o las empresas, el asunto es más complicado. La mejor estrategia es detectarlos a través de las inspecciones de consumo, por comisión de fraude a la salud pública. Y es que se presupone que lo que se comercializa ha de ser absolutamente homogéneo, de manera que lo habitual es que declaren que compran a productores, lo cual a continuación debería ser comprobado por parte de los inspectores acompañados si fuera necesario por parte de la Guardia Civil o de algún cuerpo de Policía. Por ejemplo, quizás se les podría detectar fácilmente con la inspección realizada por un técnico de la O.M.I.C. (inspector oficial de comercio), acompañado por la Policía Municipal. Los técnicos de la Consellería de Medio Ambiente también puede acudir simultáneamente, pero sin competencia o capacidad de presentar una denuncia, sino únicamente en calidad de peritos. Este aspecto es muy importante, pues los jueces tumban casi todo aquello que denuncie como presunto furtivismo, un Técnico o un Agente Ambiental, ya que no consideran relevante la opinión de la Consellería, sino que es necesario la presencia del SEPRONA para que empiecen a tomarse interés. Es una vergüenza, pero es literalmente así.

Las oficinas municipales de consumo han ayudado en muchas ocasiones en estos temas, y son un apoyo más a tener en consideración. De hecho, si no fuera por ellas, aún se seguirían vendiendo toneladas de acebo ilegal. Por otra parte, por supuesto que alguna parte de lo que se venda es ilegal, pero los comerciantes ya tomaron en consideración que les compensa comprarlo a proveedores autorizados. Con el “Thymus moroderi” aún habría mucho por hacer, y puede ser relevante divulgar el problema, debido a lo cual varios especialistas pueden ayudar a realizar un buen artículo para alguna revista de difusión. En cualquier caso, supongo que quizás tardaría un tiempo considerable, pero aún así se trata de revistas con un relevante prestigio científico que tienen muy buena acogida entre los conservacionistas, y eso catapulta bastante los mensajes. De hecho, las microrreservas se hicieron realmente populares, a partir de un artículo publicado en este tipo de revistas.

Por cierto = Ley 3/1993, de 9 de diciembre, de la Generalitat Valenciana, Forestal de la Comunidad Valenciana

TITULO II: De la política forestal
Artículo treinta y uno
1. Los aprovechamientos forestales, cualquiera que sea la naturaleza del monte, requerirán la autorización de la administración, salvo los de leñas de coníferas, en que será suficiente la previa comunicación.

Artículo treinta y dos
La administración forestal podrá requerir a los transformadores y almacenistas de productos forestales que justifiquen el origen de las partidas, al objeto de comprobar las talas y demás aprovechamientos forestales.

TITULO VIII: Infracciones y sanciones
Artículo setenta y cuatro
1. Las infracciones leves se sancionarán con multas de 10.000 a 100.000 pesetas, las graves de 100.001 a 3.000.000 de pesetas, y las muy graves de 3.000.001 a 30.000.000 de pesetas, previo el procedimiento sancionador previsto en la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común y demás normas de aplicación. Su cuantía se graduará teniendo en cuenta la repercusión de la infracción, la entidad económica de los hechos constitutivos de la misma, la reincidencia o la reiteración, el grado de intencionalidad de la persona responsable, así como la irreversibilidad del daño o deterioro producido en el bien protegido y el beneficio obtenido por su comisión, pudiendo superarse la cuantía máxima prevista para cada infracción hasta alcanzar este beneficio.
3. En todo caso, la Consellería de Medio Ambiente podrá ordenar el decomiso de los productos forestales ilícitamente obtenidos y…

Sencilla herramienta educativa sobre botánica silvestre ilicitana, también para Antonio García Díez, Joaquín Antón Larrosa, Juan Carlos Aranda, Vicent Sansano, Sebastián Polo, y Emilio Martínez

*Anthyllis terniflora =

 

*Asphodelus cerasiferus =

 

*Centaurea aspera =

 

*Coris monspeliensis subsp. syrtica =

 

*Cuscuta epithymum =

 

*Echium vulgare subsp. pustulatum =

 

*Globularia alypum =

 

*Helianthemum syriacum =

 

*Helianthemum violaceum =

 

*Helichrysum stoechas =

 

*Linum suffruticosum =

 

*Osyris lanceolata (quadripartita) =

 

*Pinus halepensis afectados por sequía, y posterior plaga del ‘Tomicus’ =

 

*Pistacia lentiscus =

 

*Plantago lagopus + Anacyclus valentinus =

 

*Rhamnus oleoides subsp. angustifolia =

 

*Ruta angustifolia =

 

*Sedum sediforme =

 

*Sideritis leucantha subsp. albicaulis =

 

*Sideritis leucantha subsp. albicaulis =

 

*Sideritis leucantha subsp. albicaulis =

 

*Stipa tenacissima =

 

*Teucrium murcicum =

 

*Teucrium ronnigeri =

 

*Thymelaea hirsuta =

 

*Gladiolus communis y Anagallis arvensis =

 

*Thymus moroderi =

Curiosidad botánica inédita en el camp d’Elx, digna de mención para ambientólogos, pero no para políticos y biólogos municipales de Elche

Esta inédita curiosidad que hoy tengo el gusto de compartir, como una herramienta educativa más del patrimonio botánico local del término municipal ilicitano donde no todos los ejemplares singulares, centenarios o emblemáticos son nuestras apreciadas y magníficas palmeras, una vez más no le resultará en absoluto de interés al señor alcalde González Serna, ni al concejal de Medio Ambiente Antonio Vicente García Díez; como tampoco le resultó de interés anteriormente el patrimonio arbóreo monumental al concejal y doctor Polo ni a su compañero Rodríguez Menéndez, así como a su alcaldesa  Alonso García o muy escasamente al sucesor Ruz; incluso retrociendo más ni al concejal Emilio Martínez que sólo hizo un breve anuncio en prensa nunca materializado, ni al edil Amorós, o a su alcalde Alejandro Soler. Lo mismo cabe decir del escaso interés mostrado por el señor Pareja, e inicialmente tampoco por Cristina Martínez.

A todos ellos se les ha expuesto el asunto del patrimonio arbóreo de interés general, que no es el caso particularmente de estos algarrobos de menor porte pero sí de interés secundario por sus singulares condiciones edafoclimáticas, con escaso o nulo éxito. Eso sí, sorprendentemente el actual alcalde sabe inaugurar exposiciones itinerantes sobre árboles, como la de la obra social de La Caixa que vino a Elche en 2016 bajo el título “El bosque mucho más que madera”, en cuyo interior había un rincón dedicado a los árboles monumentales. Sin comentarios…

Por supuesto, en todo este tiempo, tampoco han mostrado interés o se ha escuchado públicamente a los miembros de la ahora ya extinta Brigada Municipal de Medio Ambiente, pero que aún son funcionarios con supuesta voz, ni en particular al coordinador o técnico del área Aranda López, o a los asesores como Vicent Sansano y al que tuvo temporalmente a su lado el doctor Polo. Sin embargo, invito al esporádico y paciente lector de este blog, con mayor sensibilidad hacia nuestro entorno natural, a que sencillamente se lea la vigente ley autonómica valenciana 4/2006, y observe también con sana envidia los catálogos de árboles singulares ya aprobados en múltiples municipios de nuestra provincia.

Pues bien, resulta que como ustedes sabrán, a principios del siglo pasado se acometió una obra titánica, dirigida por parte del célebre ingeniero forestal Francisco Mira y Botella, para frenar el avance de las dunas de Guardamar y La Marina, que estaban literalmente engullendo las viviendas y los cultivos de sus habitantes limítrofes. Para ello se emplearon varias especies vegetales como por ejemplo albardín, esparto, tarays, ágaves, eucaliptos, palmeras o pinos piñoneros. Gracias a ello contamos actualmente con esta pinada casi única en el litoral del levante español, tan acosado urbanísticamente, y con escasos pulmones verdes. Ahora bien, obviamente la curiosidad inédita en su divulgación no es esta arboleda, sino el motivo de la extraña presencia de unos pocos ejemplares aislados, hijuelos de algarrobos centenarios semiengullidos por las citadas dunas.

La explicación en realidad es bien sencilla pero no por ello conocida, expuesta recientemente por boca de mi amigo Martín Calderón, cónyuge de una de las herederas de la célebre finca marinera de “La Frondosa”, ubicada en esta pedanía rural ilicitana con casi cuatro hectáreas de extensión desde la casona solariega próxima a la carretera nacional 332-A, con estilo típico arquitectónico de la tradicional burguesía rural, hasta llegar al linde con las propias dunas. Y es que si nos fijamos situándonos físicamente en el lugar, o a simple vista de pájaro con Internet, ya se aprecia claramente una agrupación de algarrobos centenarios en la última parcela de cultivo agrícola al este de esta finca que es propiedad de los herederos de la familia Pérez Sánchez, a su vez descendientes del fundador en el siglo XIX de la primera “Fabriqueta” de aguardientes, licores, jarabes y anisados en la calle Filet de Fora de Elche; con posterior ampliación del negocio a la distribución de otras bebidas varias.

Como ustedes ya pueden imaginar, unos pocos hijuelos con ciertas dimensiones han quedado semiocultos por el avance de las dunas cuando eran móviles y todavía no estaban fijadas, a una distancia aproximada de unos 50 metros del citado bancal donde se encuentran el resto de ejemplares de la misma especie, y ocupando una franja lineal de casi 100 metros. No sería de extrañar, que también haya varios olivos semienterrados, pues no en vano se trata sin lugar a dudas de la pedanía ilicitana que conserva mayor cantidad de ejemplares centenarios autóctonos de esta especie, y que por lo tanto no proceden en definitiva de discutibles trasplantes desde otros lugares remotos como ornamento para jardinería. Y es que en ya en 1910 llegó históricamente a esta partida rural el primer agua para riego de todo el término municipal de Elche, por medio de la Sociedad Nuevos Riegos El Progreso, S.A. Posteriormente, en el año 1921 se fundó la Comunidad de Regantes “Riegos El Porvenir” en la propia pedanía marinera, aprovechando igualmente las  aguas elevadas y canalizadas desde San Fulgencio en los azarbes del río Segura.

 

 

*Vuelo aéreo español sobre el entorno de la finca, del año 1929 =

 

*Vuelo aéreo americano sobre el entorno de la finca, del año 1945 =

 

*Vuelo aéreo americano sobre el entorno de la finca, del año 1956 =

Visita a los Álamos del Eúfrates de una rambla en Abanilla, próxima al río Chícamo

A mediados de Febrero he realizado una visita a la población de “Populus euphratica” de una rambla en Abanilla próxima al río Chícamo, gracias a Adrián Ruiz Rocamora. Ahora ya comprendo perfectamente por qué se denomina popularmente a este paraje, la Palestina murciana, pues en el paisaje se aprecia una aridez similar con los “badlands”, acequias y acueductos, casas cueva, palmerales y tarayales silvestres, cultivos de paleras con higos chumbos, granados, olivos, etc. El estado de conservación de estos ejemplares aún es peor que el de la célebre comunidad de Elche, por el escaso hilillo de agua semipermanente, pero afortunadamente ahora mismo se encontraban varios ejemplares en pleno inicio del rebrote de sus yemas.

Se trata de una pequeña agrupación igual de importante como microrreserva arbórea que la ilicitana, al tratarse de un patrimonio botánico que en toda Europa sólo se conoce silvestre en estas dos ubicaciones. Para quien visite este entorno, comprenderá que allí es fácil reafirmarse en la teoría de que muy probablemente la especie fue plantada durante la época de dominación de la civilización árabe en la Península Ibérica, a pesar de que el célebre botánico Cavanilles, no dejara constancia de ellos en su inventario del siglo XVIII. Los ejemplares de ambas agrupaciones no presentan una gran longevidad, pero sería fácil confirmar la hipótesis de que al tratarse todos de ejemplares hembras, se ha producido una multiplicación vegetativa a través de las raíces, como hijuelos de los ejemplares originarios.

 

Raúl Agulló Coves

3 nuevos árboles protegidos en el camp d’Elx por la Consellería valenciana, y otro más para la próxima revisión

          El nuevo catálogo autonómico de arbolado monumental protegido, ha añadido otros 3 ejemplares ilicitanos, que son un algarrobo, una araucaria y un “calistro” (eucalipto). Se puede consultar el listado oficial publicado recientemente el día 10 de Octubre de 2016, en la web www.habitatge.gva.es/web/medio-natural/arboles-monumentales

nuevo-catalogo          Además, hoy 9/11/2016, un Agente medioambiental de la Consellería de Medio Ambiente, ha verificado que el algarrobo inventariado por A.D.R. Camp d’Elx y ubicado en la pedanía ilicitana de Saladas, también debe ser protegido al presentar un perímetro de tronco superior a 6 metros. Agradecer su gestión en favor de la conservación de este patrimonio arbóreo singular y centenario, a la familia Miralles, y al técnico Gabriel B.

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Árboles propuestos a la Consellería, para su inclusión en el inminente nuevo “Catálogo de patrimonio arbóreo monumental valenciano”

     En la revisión oficial que se está tramitando este mes de Septiembre del 2016, se ha sugerido la incorporación de estos ejemplares, junto a la pinada piñonera de La Marina. Asimismo, se mantienen el olmo de la sierra de El Molar, el olmo de la pedanía rural de El Derramador, y la célebre Palmera Imperial.

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Una singular casuarina, que sobresale entre la aridez sobre el Barranco de L’Escorfer (LES VALLONGUES)

           En medio del paisaje intensamente árido que nos ofrece la sierra de la pedanía ilicitana de Las Vallongas, en el entorno del barranco y mina de agua subterránea, así como frente a las ruinas del embalse y casa tradicional de labranza de L’Escorfer, resiste este singular ejemplar de casuarina con una altura aproximada de unos 7 metros de altura y porte piramidal. Testigo que nos recuerda el carácter histórico de esta finca, donde aún puede recorrerse el trazado de la antigua canalización de agua, así como unos escasos pero interesantes vestigios de carriladas relacionadas con las próximas canteras de extracción de piedra en una época muy anterior.

Raúl Agulló Coves

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