Origen histórico del camino de “El Pantanero”, en sierra de El Molar (pedanía ilicitana de La Marina)

CAMINO                Me cuenta mi mejor amigo de la infancia, Javier Agulló Pastor (ingeniero químico, actualmente residente en la ciudad escocesa de Aberdeen), algunas anécdotas históricas relacionadas con el célebre paraje ilicitano del “Rincón de Morera”, ubicado en la sierra norte de Elche, concretamente en la pedanía rural de Ferriol. En este lugar existen varias minas de agua potable, que ha sido extraída durante los dos últimos siglos para paliar la tradicional escasez hídrica de nuestro árido territorio. Precisamente por ello se formó en el fondo del barranco que caracteriza el lugar, un oasis de palmeras y olmos. Ahora se encuentra bastante deteriorado, pero antaño era muy frecuentado los fines de semana o días festivos, como por ejemplo en Pascua. Además, en el punto más alto de la empinada cuesta que divide el paraje, se encuentran varias canteras como por ejemplo aquella de la cual se dice que se extrajeron las piedras para levantar los edificios de La Alcudia, y posteriormente la Basílica de Santa María. De hecho, todavía existen interesantes marcas de carriladas.

Allí viven varias familias desde hace varias generaciones, que son parientes directos de su madre Ángela Pastor Clement (artesana del trenzado de palma blanca, que ha aparecido en numerosas ocasiones en los medios de comunicación mientras elaboraba los famosos ramos de Elche). El padre de Angelita y abuelo de Javier, José Pastor Sabuco, era conocido popularmente con el apodo de “El Pantanero”, porque vivía en este entorno del histórico pantano de Elche y realizaba labores para la Comunidad de Regantes de la Acequia Mayor de El Pantano. Pero además del apellido Pastor, abunda desde hace varios siglos en la zona el de Sabuco, de probable procedencia hindú según afirman algunos investigadores. Lo cierto es que los caracteres físicos de mi apreciado amigo Javier también son muy parecidos a los hindúes, o quizás árabes; con ojos verdes, pelo negro oscuro, y el color de la piel muy moreno.

Su abuela María Clement Maciá realizaba allí queso artesanal de cabra y oveja, con la leche del ganado de su marido José Pastor, ganadero como oficio complementario a las rentas domésticas que obtenía la familia de la agricultura en aquellas sierras abancaladas, y del estraperlo con dátiles que maduraba con vinagre según costumbres de su familia de palmereros heredadas por nuestra civilización desde la cultura árabe. Afortunadamente, tras la Guerra Civil española pudieron aprovechar el dinero ahorrado con el estraperlo de dátiles, mayoritariamente en moneda no republicana sino monárquica, y por lo tanto poco frecuente en nuestra región levantina porque no era aceptada de curso legal. Además, también me cuenta su nieto Javier una interesante anécdota relacionada con la Guerra Civil, consistente en que sus abuelos ayudaron a esconder y alimentarse en un rincón todavía oculto de aquella sierra conocido como “El corralet”, a los que huían de la represión republicana que hubo contra los franquistas (desgraciadamente, como en cualquier guerra y en ambos bandos).

Años después, José y María pudieron adquirir varias fincas en la pedanía de La Marina, y concretamente se ubicaron en la falda noreste de la sierra de El Molar, en lo alto de una loma con excelentes vistas a las salinas de El Pinet y el cabo de Santa Pola. Por eso, allí todavía existe un camino oficialmente rotulado como de “El Pantanero”, donde antiguamente el terreno no era cultivable y por lo tanto les costó poco dinero. José Pastor tuvo especial interés en adquirir este terreno pedregoso porque podría pastorear mejor sin entorpecer al ganado otros bancales quizás de mayor calidad, pero con tierra suelta por haber sido roturado para cultivos regados por la Sociedad de Riegos de “El Porvenir”. Años después, también labraría algunas tierras de la zona para plantar frutales, cítricos, verduras, hortalizas, etc. Por lo tanto, parte de la familia Pastor se trasladó al frente litoral, con la costa ya siempre en el horizonte de su paisaje, pero mantuvieron hasta hoy sus propiedades y familiares en el “Racò de Morera”.

Esta zona es ahora muy frecuentada de nuevo por senderistas, corredores y ciclistas que reclaman la incorporación de este enclave entre los recursos turísticos del itinerario trazado para el que sería el 1º sendero oficial señalizado en Elche incluido en el catálogo valenciano de P.R.V. o S.L. Así han sabido hacerlo ya con muy poca inversión económica (paneles didácticos y marcas de pintura renovadas en verano, incluso con voluntarios de grupos excursionistas, etc.); en otros municipios vecinos como Aspe, Crevillente, o Santa Pola, para poner en valor su rico patrimonio rural con elementos de interés arquitectónico, hidráulico, arbóreo, etc.

                                                                                                                 Raúl Agulló Coves

 

RINCON DE MORERAYayo pepeyaya MariaAngelitaseat 127Ruta (sierras del norte)

2 respuesta a “Origen histórico del camino de “El Pantanero”, en sierra de El Molar (pedanía ilicitana de La Marina)”

  1. La finca del pantanero es y sera una de las mejores zonas para vivir del mundo.Solo hay que estar un rato alli y comprobarlo.

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